El déficit comercial que de acuerdo a la versión del gobierno calcula como exportación la reexportación de la maquila que entró y salió del país (como tela pre-cortada, viñetas, botones, etc.). Esa es una variable que no debe calcularse como exportación ya que no tiene valor agregado. Planteado correctamente se tiene que considerar la exportación de bienes más los servicios de maquila, generados en El Salvador (valor agregado de mano de obra, alquileres, servicios públicos, utilidades, etc.).
Sin esa consideración resulta que estamos importando casi el triple de lo que exportamos.
Hace cuatro años, el autor del presente documento ya planteaba el enmascaramiento pretendido en el manejo de tales cifras y sostenía que el país importaba el doble de lo que exportaba. Para el caso, tomando las cifras del año 2006, el deterioro ha sido mayor: la exportación de maquila, sin incluir la re-exportación, fue de 2,300 millones de dólares, y las importaciones de 6,400 millones de dólares (casi el triple de lo exportado). El déficit comercial puede ser mayor si algunas importaciones son sub-valuadas para pagar menos impuestos y si hay exportaciones que son sobrevaluadas para recibir más draw-back (devolución tributaria del 6% al exportar productos no tradicionales fuera de Centroamérica). Por tanto, si no fuera por las remesas familiares del exterior, El Salvador no podría importar ni la mitad de lo que necesita.
Está demostrado el fracaso de la apuesta del gobierno de Calderón Sol quien, como todos saben, cifró en la proyección de la maquila las posibilidades del crecimiento económico, aun sabiendo que el convenio Multifibras (que nos daba ventaja contra las exportaciones de ropa Asiática a los Estados Unidos) se iba a terminar en menos de diez años.
Todavía el gobierno actual trata de compensar ese fracaso aludiendo que el TLC con los Estados Unidos nos ayudará a reducir el déficit comercial con la exportación de tamales de elote, pupusas, jocotes, nances, chacalines y otros productos.
Otro ejemplo de cifras manipuladas es la referida a un crecimiento del 68% en las exportaciones de productos agrícolas y agroindustriales a los EEUU en el año 2006, cuando en la realidad ese crecimiento se dió por el paso (con casi nulo valor agregado) de etanol brasileño para dicho país. Por su parte, los productos nostálgicos crecieron el 10%; pero el total de exportaciones a Estados Unidos se redujo en un 2.2%.
En el tema de comercio hay que considerar también que estando dolarizados tenemos una desventaja por la permanente sobrevaluación de la tasa de cambio con el dólar (ya desde el momento en que se fijó a 8.75 colones por dólar), además del diferencial de inflación acumulado desde 2001 entre El Salvador y los Estados Unidos, lo cual nos disminuye la competitividad.
Además, el gobierno anunció en su momento que estaríamos exentos de los riesgos de la devaluación. Sin embargo, el dólar sí se ha devaluado cerca del 50% en los últimos cinco años en relación al euro y nosotros, con esa devaluación, no hemos tenido ninguna ventaja porque no tenemos una planta productiva con alta oferta exportable a Europa; pero sí estamos importando de ellos insumos agrícolas, maquinaria industrial, repuestos, tecnología y productos químico -farmacéuticos, entre otros.
En el documento anterior, ya habíamos establecido las pérdidas por la dolarización al año 2006 en más de mil millones de dólares, incluyendo las reservas del Banco Central que se fueron a la calle, señoreaje, los intereses de esas reservas y la devaluación del dólar con respecto al euro.